Si la cerveza es buena o es saludable es todo un dilema. La realidad es que la cerveza es rica en vitaminas, proteínas, ácido fólico y antioxidantes.

Incluso algunos estudios apuntan a que su consumo moderado se asocia a beneficios cardiovasculares, que puede mejoarar la salud ósea y hasta puede ser una ayuda para luchar contra la obesidad.

Eso sí, siempre dentro de una alimentación equilibrada. Muchas veces le hemos achacado a la cerveza las culpas de esa barriga que afea nuestro aspecto físico, pero cada vez surgen más estudios que también la relacionan con efectos positivos para la salud.

Según algunos estudios, las personas que consumían cerveza habitualmente de forma moderada presentaban una menor incidencia de diabetes mellitus e hipertensión, así como unas cifras de colesterol HDL (bueno) mayores que los no bebedores.

Rica en nutrientes Según el Centro de Información Cerveza y Salud, este alimento posee propiedades nutricionales muy valiosas para el organismo: Ácido fólico. Proteínas. Carbohidratos, algunos en forma de fibra soluble. Minerales como el fósforo, silicio, portasio y sodio (este último en poca cantidad). Vitaminas del grupo B (niacina, piridoxina y riboflavina) y folatos.

También es rica en lúpulo una sustancia que contiene polifenoles (flavonoides) con propiedades antioxidantes y efectos beneficiosos sobre el envejecimiento y el riesgo cardiovascular.

Como decíamos al principio la cerveza tiene muy mala fama en cuanto a su aporte calórico. Lo cierto es que las calorías de una cerveza pueden variar mucho según los distintos tipos de cerveza y su contenido en hidratos de carbono. Los datos indican que suelen oscilar en torno a las 45 kcal/100 ml de la cerveza tradicional y las 17 kcal/100 ml de la cerveza sin alcohol. Algo poco significativo si lo comparamos con refrescos o bebidas isotónicas.